Bandera roja

9
Jun/10
2

Ella le echaba en cara que no la había despertado para ir a la playa, él argumentaba que se había dormido y que ir a la playa no era tan importante. Ella le amenazaba diciéndole que por cosas más tontas se rompían las parejas. Él la retaba a dejarlo. Ella le advirtió que no se lo dijera dos veces. Él se lo dijo dos y tres veces.
Fuera, seguía la lluvia.

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¡Invasión!

31
May/10
14

- ¿Entonces es la única manera de viajar a la Tierra? –preguntó el general extraterrestre.
- No hemos podido sacarle más partido a la máquina de teletransporte –se disculpó el científico quitándose las lentes de protección de sus siete ojos.
- ¿Y ni siquiera hay otra forma posible de materialización que no sea tan asquerosa? –protestó agitando los tentáculos con disgusto.
- Es por razones prácticas. Cuanto menos masa tenga el objeto materializado, menos energía hará falta para teletransportarlo y piense que tenemos que enviar un megaejército si queremos conquistarla. Con las naves de carga tardaríamos más de cuarenta años en llegar.
- Sin duda, pero de esta manera pasarán veinte años hasta que los soldados estén disponibles.
- Sus cerebros seguirán siendo los mismos pero deberemos esperar a que sus cuerpos crezcan. Cuando nuestras naves lleguen, ellos ya habrán hecho el trabajo de base y podremos colonizar sin problemas. Piense también que durante ese tiempo habrán aprendido sus idiomas y sus debilidades.
El general sopesó la información y después de una breve pausa asintió:
- Si no hay otra opción, entonces adelante. Dele al botón.
Y acabando de decir esto saludó marcialmente a modo de despedida al megaejército que formaba delante de él.
Los hospitales de la Tierra no recuerdan día como igual, en el que 125.723.421 niños nacieron de otras tantas mujeres que ni siquiera sabían que estaban embarazadas.

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Los invencibles en pájaros a punto de volar

18
May/10
3

Hoy la amiga Laia López Manrique ha publicado en su blog “pájaros a punto de volar” un microrrelato mío titulado “Los invencibles” que ya no entró en el libro porque lo escribí a punto de entrar en imprenta.

Visitad también su otro blog “Pálido fuego“. Totalmente recomendable.

Gracias Laia.

Clasificado en: Intercuentos

Parafilias (2/2)

15
May/10
2

ALEGACIONES DE LOS DIAGNOSTICADOS DE … FRENTE AL JUEZ:

Acrotomofilia: atracción por los miembros amputados.
Dígame entonces: ¿qué hago si tengo una necesidad y él está en la oficina?

Acucullofilia: atracción por los penes circuncidados.
Yo soy judía hasta la médula, él estaba durmiendo y…

Agorafilia: atracción a los espacios abiertos.
¡Pues que no miren!

Amaurofilia: atracción por la ceguera.
Él llamaba a una tal María. Yo también me llamo María, señoría. Fue una confusión lamentable.

Anglofilia: atracción por lo inglés.
I’m very sorry lordship. I shall not do again.

Aracnofilia: atracción a las arañas.
¿Y para qué coño se viste de Spiderman?

Claustrofilia: atracción a espacios cerrados.
¿Y cuánto dice que mide la celda en la que me van a encerrar?

Consuerofilia: atracción a coserse zonas de la piel con aguja e hilo.
Todafía no entiemdo qué idegadidad hay en cosedme mi popia boca…

Coulrofilia: atracción a los payasos.
Si señoría, sabía que era una fiesta infantil…

Dacryfilia o dacrilagnia: atracción por ver lágrimas en los ojos de la pareja.
Se me fue la mano con el gas señoría.

Electrofilia o electrocutofilia: atracción por los choques eléctricos.
Vino una sobrecarga y…

Erotofonofilia: atracción a realizar llamadas telefónicas utilizando lenguaje erótico.
Es evidente que no quería llamarle a usted, señoría…

Ginemimetofilia: atracción por los travestis.
Qué bien le queda esa toga, señoría…

Hibristofilia: atracción por tener relaciones con un violador.
Me estaba esperando a la puerta de la cárcel señoría. No sé cómo se enteró de lo del permiso…

Hierofilia: atracción sexual por las cruces.
Me embriagó tanto silencio en aquella procesión señor juez… y Él estaba tan guapo…

Homiliofilia: atracción por predicar una religión a una persona sencilla y fácil de convencer de cualquier cosa.
Hermanos, hermanas, estamos reunidos aquí…

Jactitafilia: atracción por el relato de las propias hazañas sexuales.
¡Cuéntemelo otra vez! ¿Qué dice que hice?

Merintofilia: atracción por estar atado.
¡Exijo que me esposen! ¡Puedo ser muy peligroso!

Misofilia: atracción a la ropa sucia.
Preste atención, le contaré otra vez porque estaba desnudo en aquella lavandería…

Necrofilia: atracción hacia los muertos(sexual).
Yo soy tan feo y a ellas las entierran tan jóvenes…

Partenofilia: atracción por las vírgenes.
Y en la procesión, justo detrás de Él, venía Ella…

Pedofilia: Atracción por los niños.
Tenía tantos caramelos y ellos son tan monos…

Psicrofilia: atracción al frío o a ver a personas con frío.
Si hubiera querido salir de la cámara frigorífica me hubiera hecho alguna señal ¿no?

Salirofilia: excitación al ingerir la saliva de la pareja.
No sabía que se pudiera deshidratar…

Somnofilia: atracción por acariciar y realizar sexo oral a una persona dormida hasta despertarla.
Tenía muy mal despertar y yo muy malos prontos…

Sudorofilia: atracción por el sudor.
Ya le dije al otro juez que meterme como terapia en un equipo de fútbol no iba a solucionar nada.

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Parafilias (1/2)

14
May/10
4

Hace un par de meses José A. López, director de la colección de Vagamundos de la editorial Traspiés de Granada, se puso en contacto conmigo para proponerme un curioso proyecto: escribir sobre parafilias. La idea era la de crear un libro abierto en el que todo el mundo pudiera participar y de ahí nació su blog parafilias ilustradas. Mañana se acaba el plazo de presentación de textos. Aquí el primer texto presentado. Espero que os guste. (Toda esta explicación es para que no creáis que soy un enfermo mental).

Videofilia

En la pantalla del televisor, un hombre visiona una grabación casera en la que su mujer le masturba mientras son grabados por una cámara, y se excita tanto que pide a su mujer que le masturbe, pero antes coloca una cámara que los grabará, previendo que al día siguiente, le apetecerá grabar como su mujer le masturba contemplando el video que ahora graba, en el que su mujer le masturba mientras contemplan la grabación de ella masturbándole con la misma cámara grabándolos.

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Los invencibles

14
Feb/10
3

Sólo las obligaciones logran sacar a regañadientes de la cama a los invencibles. Tan fuertes y seguros de la verdad, desayunan sin masticar, se visten sin acordarse de que lo han hecho, se miran, con dientes en los ojos.
Es cuando abandonan el santuario de sábanas tibias que dudan; es cuando se separan en el metro cada mañana, que la ciudad que representa cada uno de ellos se ofrece al enemigo, sin murallas. Debilitados, se enfrentan a otra jornada de pantallas frías y llamadas urgentes para quien las realiza. Monotonía que se interrumpe a veces con un mensaje al móvil de ella, a veces con un correo electrónico de él –si hay suerte, hasta con algún encuentro al mediodía-, para recordarse mutuamente que la vida no es eso, que ellos conocen la verdad y que la repasarán aquella misma noche –como todas las del último mes- en su santuario, donde son fuertes y bellos: invencibles.

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Aceite|Agua

17
Jan/10
0

Sabían que eran incompatibles, que el matrimonio estaba roto. Aún así, accedieron a realizar el último test de compatibilidad que proponía el psicólogo: escribir cada uno en un trozo de papel la primera palabra que les acudiera a la mente.

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Un día cualquiera

24
Dec/09
6

Manuel se levanta por la mañana y despierta a los niños. Prepara café y desayuna con su mujer. Luego se despide cariñosamente de los críos al dejarlos en el colegio. Cuando llega al trabajo saluda afectuosamente a todos sus compañeros. Son ya muchos años. Llama a los clientes, come en la fiambrera que Aurora le ha preparado y se deshace de todas las facturas. Más tarde, vuelve a despedirse entre bromas de cada uno de sus colegas. Aprovecha ese tiempo muerto que hay entre el fin de la jornada laboral y la recogida de los chicos de la piscina, para hacer la compra en el supermercado. Con el maletero lleno de alimentos y el coche inundado de risas de los niños, se dirige a casa. Ella no ha llegado todavía. Cuando por fin lo hace, una deliciosa cena humeante le espera en la cocina. La besa, la mima, le dice lo guapa que es ella, lo afortunado que es él. Acuesta a los niños, les da un beso de buenas noches después de leerles un cuento. Cuando entra en la habitación ve a su mujer dormida con un libro entre las manos. Le quita las gafas y deja el libro en la mesita. Se sienta a su lado en la cama y la arropa. A continuación, abre el cajón y saca un revólver. Aurora se remueve, se gira. Él mira el cañón, de frente. Se lo mete tan profundo en la boca que el dolor le provoca una lágrima. Aprieta el gatillo. Ella carraspea. Manuel inspecciona con la yema de los dedos sus sesos desparramados por el cabezal de la cama, como si fuera la primera vez que los ve. Tiene sueño. Apaga la luz. Al día siguiente ha de pasar por Hacienda antes de ir a la oficina.

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Los cazadores

21
Dec/09
3

Como manda la tradición, entran por el balcón tras comprobar que los padres están ya dormidos y se despliegan por el salón a toda velocidad. Mientras Gaspar coloca las cajas vacías con atractivos lazos rojos, Baltasar extiende la trampa y Melchor prepara el saco.
El niño ya los ha oído.

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El maniquí

16
Dec/09
0

El maniquí

Le puse mi gabardina encima y aproveché una distracción del dependiente para sacarlo a la calle.
Hacía ya como un mes que todos los días, cuando pasaba por el escaparate camino al trabajo, me miraba desde su aparente inmovilidad. ¿Qué otra cosa podía hacer si tan sólo un muro transparente separaba la posibilidad de una relación plena?
Cuando dejamos de correr, nos besamos con la pasión del amor recién estrenado, el mismo que más tarde paseamos como adolescentes testosterónicos por toda la ciudad.
Es verdad que la gente nos miraba de forma extraña, pero bueno, yo lo entendí como la sana envidia que inspiran las parejas de enamorados. Luego llegaron los reproches. ¡Oiga que aquí hay niños! ¡Depravado! Y una serie de comentarios que la buena educación me impide reproducir aquí. ¡Otro amor mal entendido! ¿Acaso esos niños no están aquí por lo mismo que yo pretendía hacerle al maniquí? ¿Qué hay de extraño en nuestra relación? ¿Que no se mueve?
No soporté la presión de la sociedad. Tras una discusión que parecía no tener fin, decidí devolverlo a su sitio. No decía nada. ¡Claro! ¡Qué iba a decir!
Lo introduje en la tienda del mismo modo que lo había sacado: bajo la gabardina. De hecho, con los nervios, se quedó con ella. Salí de allí con la urgencia del que parece haber robado algo. No me volví, pero sé que estaba llorando.

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