La Sociedad del Duelo

31 December 2004

Noche de arranque

Filed under: Intercuentos — gines @ 12:44 pm
cubo.jpgLos operarios se preparaban para el nuevo ejercicio. Cogieron los hombres uno a uno y les quitaron el polvo, retiraron a los que ya no se movían y pasaron el trapo sobre la Tierra.
A continuación recogieron todos los calendarios viejos para la cremación e instalaron los nuevos en las paredes de oficinas y cocinas. Tiraron por el desagüe las ilusiones del año que acababa y prepararon la caja vacía para las del año que nacía.
Por último decoraron con luces de colores todos los ayuntamientos de la Tierra y habilitaron el teléfono de soporte por si algún imprevisto se daba lugar durante el arranque, aunque todo el mundo sabía que el único que iba a dar problemas aquella noche sería el repartidor de campanas que, como siempre, llegaría tarde a todos los campanarios.

30 December 2004

Para atrás ni para coger carrerilla

Filed under: Intercuentos — gines @ 4:59 pm
atasc.jpgEstos días que apenas hay tráfico, ya que mucha gente está de vacaciones (escribo esto desde el trabajo), tardo tan sólo ocho minutos en llegar a casa. Lo malo es que tardo más de veinte en aparcar.
No sé quien dijo que los avances nos atrasan y esto no es más verdad que cuando hablamos de coches. Originalmente se inventaron para transportar más rápidamente a las personas desde un punto a otro. Hoy en día, hasta ese concepto ha cambiado. Nos transportan desde un punto hasta ‘lo más cerca posible’ del otro, siendo a veces, más lejos que el punto original.
Lo que pretendo decir, es que no vale la pena coger el coche si en tu destino no tienes asegurado el aparcamiento. Da gusto conducir en ciudades pequeñas, donde, cuando llegas, puedes elegir si lo quieres al sol o a la sombra. Pero en las ciudades grandes ha perdido totalmente el sentido.
Lo dicho: los avances nos atrasan.

29 December 2004

Riqueza

Filed under: Parafraseando — gines @ 4:52 pm
cofre.jpg

Rico no es el que más tiene,
sino el que tiene lo que quiere.

(yo mismo)

27 December 2004

El pasillo de la sabiduría

Filed under: Intercuentos — gines @ 4:56 pm
pasillo2.jpgNo se veía el final del pasillo pero si los cadáveres que se amontonaban entre las diez primeras estanterías. Ninguno de los caballeros había conseguido pasar de ese límite. La maldición se estaba cumpliendo: ‘Aquel oscuro de corazón que camine por el pasillo de la sabiduría, absorberá los conocimientos de tal manera que le hará estallar el cerebro’.
Y así era. Hombres sin cabeza con los sesos esparcidos entre los lomos de los libros yacían allí.
Sabios llegados desde todos los confines del mundo conocido buscaban con ansia un alma limpia de corazón que llegara al final para así romper la maldición y que la sabiduría acumulada desde tiempos inmemoriales en aquellos libros, pudiera ser repartida entre el pueblo.
La solución fue – lógicamente – un niño que apenas había empezado a gatear. Los allí presentes pudieron contemplar como el bebe avanzaba sin miedo más allá de los últimos cuerpos, incluso apreciaron en la lejanía como su cuerpo se transformaba y se ponía de pie para surcarlo más deprisa. Convertido en anciano llegó al final, demacrado, cansado. Murió de agotamiento nada más tocar el último libro. Aquel mismo día el conocimiento se repartió por partes iguales entre la humanidad – aunque hubo individuos en los que no prendió -, convencidos de que una sola alma no podría soportar todo el peso del saber.

24 December 2004

La Navidad me vuelve opaco

Filed under: Intercuentos — gines @ 10:10 am
jersey.jpgLo que sospechaba se ha confirmado hoy. Con la excusa de que hoy es 24 de Diciembre y todo se relaja, la gente con la que trabajo – verdaderos desconocidos – han cambiado su traje y corbata por los más horribles de los jerseys. Sobre todo uno de ellos que se ha puesto uno grueso con estampado imposible de color verde intenso. Para más inri es pelirrojo, por lo que no se sabe si es un oficinista o un árbol de Navidad andante. Lo que es seguro es que es daltónico.
Creo que con este acto quieren acercarse a la población llana como yo que he de reconocer – descubriendo que soy un guarro – que ayer y hoy he llevado la misma ropa sin hacer ninguna distinción por la fecha.
La educación también mejora en Navidad. Hoy tres de ellos me han deseado los buenos días al entrar, cuando yo ya empezaba a pensar que tenía poderes y que era invisible. De hecho estaba pensando dejarme la profesión y pasarme a super héroe. Hasta había pensado dejar de venir a trabajar. ¿si no me veían que sentido tenía? Pero no ha podido ser, los buenos sentimientos que desarrolla la gente en estas fechas me ha devuelto de golpe a la cruda realidad y a lo único que soy: Un oficinista opaco mal vestido.

23 December 2004

Hola ¿quieres ser mi amigo?

Filed under: Intercuentos — gines @ 5:11 pm
telefono.jpgLos tres primeros números fueron elegidos a conciencia. Los seis siguientes de forma aleatoria. Pretendía demostrar que la gente se encuentra muy sola y que cualquier persona a la que llamara por teléfono se haría amiga mía. Aumentaría la complejidad del asunto cuanto más diferente fuera a mi. Esto es, si pertenecía a otro sexo, condición social o incluso raza.
Tras los tonos de rigor, apareció una chica de edad semejante a la mía al otro lado de la línea. Al principio se mostró reticente a mis explicaciones y creyendo que era un bromista colgó en múltiples ocasiones. Pero tras mis buenos cincuenta intentos, la chica empezó a tomarme en serio y comenzamos una bonita historia de confesiones anónimas y apoyos lejanos. Hubo un momento de transición que he de reconocer me alegró en su momento. Fue cuando ella empezó a llamarme más que yo a ella. Me contaba sus penas, aventuras, desengaños… Más tarde empezó la fase de acoso, en la que me llamaba a todas horas – a veces hasta de madrugada – para echarme en cara que un buen amigo había de estar siempre localizable. Hoy hace un mes que me cambié el número de teléfono. Espero que ella no lea esto.

22 December 2004

Compañeros de cristal

Filed under: Intercuentos — gines @ 12:22 pm
atasco.jpgCada día, cuando vuelvo de trabajar están ahí de nuevo, a escasos dos metros detrás de los cristales. Aunque parezca que ni tan siquiera nos miramos, somos colegas, porque vivimos lo mismo una y otra vez, siempre juntos.
Algunos se limpian las uñas, otros buscan emisoras compulsivamente, muchas se retocan los labios utilizando el retrovisor como espejo y otros – y no son pocos – se sacan los mocos, con la falsa sensación de intimidad que les provoca su caja de cristal.
La inexperiencia se vislumbra en los más jóvenes al mover el volante como M.A. en su furgoneta con la primera marcha puesta ¡Y es que la ciudad se ve tan cerca y a la vez tan lejos!
En el interior de cada coche se vive una monotonía distinta. Gente que vive en ellos y desarrolla una parte de su vida allí, adelantando tareas que en una sociedad más arcaica harían en casa. Yo mismo aprovecho para hacer cosas insólitas que jamás haría en el amparo del hogar como llamar a la familia desde el manos libres.
Somos compañeros de viaje, del atasco diario, unidades que forman una parte del todo, gente que rueda lenta.

21 December 2004

Micro cuento en dos actos

Filed under: Intercuentos — gines @ 11:33 am
hamlet.jpg
I
El florete envenenado hirió a Hamlet.
Éste, tras devolver la estocada, se derrumbó.
Muerto.
Otra vez.

II
El telón cayó entre ovaciones,
y el actor, quitándose el polvo de los pantalones,
se levantó.
Otra vez.

20 December 2004

Palabras intrusas

Filed under: Intercuentos — gines @ 7:43 pm

letras.jpgEl Gobierno Único llegó a la conclusión que podría educar a las distintas razas por medio del lenguaje. Así, la raza de los poetas sólo aprendería palabras dulces y armoniosas mientras que la guerrera violentas y angulosas. Este método formaría su carácter y haría de ellos máquinas perfectas para el propósito que fueron diseñadas.
Pero cómo iba siendo habitual, para toda ley única una plataforma contraria a ella se creaba. Esta vez llegó el turno al G.C.P. – Grupo Contra la Palabra – y aunque se les persiguió con ahínco para evitar que les desbaratara los planes sobre la especialización de la sociedad, no pudo evitar que profesores simpatizantes al movimiento enseñarán ‘teta’ y ‘culo’ a los poetas y ‘amor’ y ‘paz’ a los guerreros.
Con el tiempo, los soldados perdieron fuerza en el frente y los juglares en el verso, consiguiendo confundirlos de tal manera, que crearon una sociedad única, indivisible y unida por la palabra.

9 December 2004

El misterio de los cuadros frescos

Filed under: varios — gines @ 10:32 am

flamingjune.jpg

He escrito un nuevo cuento titulado ‘El misterio de los cuadros frescos‘. Espero que os guste. Lo podeis encontrar aquí

Cualquier crítica será bienvenida.

Si os gusta, acordaos de votarlo.

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