La Sociedad del Duelo

28 February 2007

El futuro

Filed under: Parafraseando — gines @ 12:18 pm

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

(El futuro – Julio Cortázar)

27 February 2007

Me dueles

Filed under: Parafraseando — gines @ 4:27 pm


Me dueles.
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza, córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma búscame,
escúchame.
En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama,
pide tu asombro,
tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad tu rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.

(Me dueles – Jaime Sabines)

L’Etapa Groga nº 5

Filed under: varios — gines @ 12:01 am

Acaba de publicarse el número 5 de la primera publicación abúrica ‘L’etapa groga’ (La etapa amarilla) que lleva el buen amigo, ilustrador y compañero de tertulias Miquel Rof de Barcelona.

Nº 5 Orfeu

26 February 2007

Poison cup

Filed under: Parafraseando — gines @ 6:31 pm

One
One
One
One or two won’t do
Cos I want it all

And a sip
A sip
A sip or a spoonful won’t do
No, I want it all

And I hope
I hope
Hope you know what I’m thinking of
I want all of your love
I need all of your love

She said “If love
If Love
Is a posion cup
Then drink it up”

“Cos a sip
A sip
Or a spoonful won’t do
Won’t do nothing for you
Except mess you up”

And I hope
I hope
Hope you know what this means
I’m gonna give you everything
I’m gonna give you everything

(Poison cup – M. Ward)

24 February 2007

El mago

Filed under: Crítica Literaria — gines @ 12:12 am
EL MAGO
JOHN FOWLES
ANAGRAMA
BARCELONA, 2001. 570pp
Hace años asistí a un curso de novela impartido por el escritor exiliado cubano Rolando Sánchez Mejías en el que todos los alumnos desfilamos por la pizarra para explicar esquemáticamente la idea principal que pretendíamos abordar. Cuando llegó mi turno, dudé un momento antes de exponer un argumento poco madurado que me rondaba hacía tiempo y que viene a resumirse en unos escritores encerrados en una mansión donde se retan a escribir la mejor ficción y se la dan a probar entre ellos a través de alguna suerte de magia, convirtiéndose así en personajes y jueces al mismo tiempo. Cuando acabé mi explicación degusté el silencio que había causado y pensé que los había dejado sin palabras. El profesor, dispuesto a no perder más tiempo conmigo, se limitó a preguntarme: ¿Has leído ‘El Mago’ de John Fowles?
Entendí –aunque más tarde descubrí que sólo se le aproximaba- que esa idea ya había sido desarrollada y venía a confirmar la teoría –respaldada hace poco por Luis Alberto de Cuenca- que desde Shakespeare no se ha escrito nada nuevo. Dicho por su propio autor, ‘El Mago’ es una novela que recuerda a ‘La tempestad’, a ‘La Odisea’ de Homero y a ‘Grandes esperanzas’ de Dickens, además de una largo etcétera decretado por sus seguidores.
Anécdotas aparte, hace poco me dispuse a leerla con buena predisposición, pero a medida que adelantaba en la trama, la empatía inicial se iba difuminando entre la admiración y el reconocimiento de lo bien escrito.
John Fowles, escritor y ensayista británico que se dedicó en sus inicios a la docencia, trabajó en la década de los 50 en un colegio inglés en la isla griega de Spetsai donde comenzó a gestar lo que hoy se reconoce –sobre todo en Estados Unidos- como su obra de culto. Autor, entre otras novelas, de ‘La mujer del teniente francés’, decidió dejar las aulas a raíz del éxito comercial en 1960 de ‘El coleccionista’, de la que dispuso de un primer borrador en tan sólo cuatro semanas mientas que para ‘El Mago’ tardó diez años en tener un texto publicable que todavía revisó en una edición posterior doce años después.
Si cada autor tiene una obra maldita, ésta es sin duda la de Fowles. Esa que se le atraganta al escritor y que se niega a abandonarle, que le despierta y atormenta una y otra vez exigiendo una nueva corrección. ‘El mago’ no es una novela perfecta, ni siquiera una obra cerrada. Quizá ahí radique su belleza. Es la idea obsesiva de un hombre que pudo retomar otras, a la vista más comerciales y provechosas, y de las que renegó para terminar lo que entendió el cometido de su vida, volviendo una y otra vez sobre el mismo texto, para pulir las perfecciones de lo parido originalmente imperfecto.
Así y todo, no me hubiera importado invertir veintidós años en escribir “algo parecido”.

(Publicado hoy en la edición impresa de La Opinión de Granada)
Periferia Libros en pdf

23 February 2007

Chinese Translation

Filed under: Parafraseando — gines @ 8:12 pm


I sailed a wild, wild sea
climbed up a tall, tall mountain
I met a old, old man
beneath a weeping willow tree
He said now if you got some questions
go and lay them at my feet
but my time here is brief
so you’ll have to pick just three

And I said
What do you do with the pieces of a broken heart
and how can a man like me remain in the light
and if life is really as short as they say
then why is the night so long
and then the sun went down
and he sang for me this song

See I once was a young fool like you
afraid to do the things
that I knew I had to do
So I played an escapade just like you
I played an escapade just like you
I sailed a wild, wild sea
climbed up a tall, tall mountain
I met an old, old man
he sat beneath a sapling tree
He said now if you got some questions
go and lay them at my feet
but my time here is brief
so you’ll have to pick just three

And I said
What do you do with the pieces of a broken heart
and how can a man like me remain in the light
and if life is really as short as they say
then why is the night so long
and then the sun went down
and he played for me this song

(Chinese Translation – M. Ward)

21 February 2007

Viernes 15 de febrero

Filed under: Parafraseando — gines @ 2:17 pm
Esta misma capacidad la posee Martín Santomé: “Lo que menos odio es la parte mecánica, rutinaria, de mi trabajo: el volver a pasar un asiento que ya redacté miles de veces, el efectuar un balance de saldos y encontrar que todo está en orden, que no hay diferencias a buscar. Ese tipo de labor no me cansa, porque me permite pensar en otras cosas y hasta (¿por qué no decírmelo a mí mismo?) también soñar. Es como si me dividiera en dos entes dispares, contradictorios, independientes, uno que sabe de memoria su trabajo, que domina al máximo sus variantes y recovecos, que está seguro siempre de dónde pisa, y otro soñador y febril, frustradamente apasionado, un tipo triste que, sin embargo, tuvo, tiene y tendrá vocación de alegría, un distraído a quien no le importa por dónde corre la pluma ni qué cosas escribe la tinta azul que a los ocho meses quedará negra”.

(La tregua – Mario Benedetti)

20 February 2007

A una mujer

Filed under: Parafraseando — gines @ 8:39 pm

No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón, no hay que estar triste si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo inmóvil, ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí, constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo -pero por qué nombrar el polvo y la ceniza-. Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta hundirse en la tierra.
Sólo dura la efímero, esa estúpida planta que ignora la tortuga, esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos huecos, y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin grito de agonía, las torres del maíz, los ciegos montes.
Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,no nos movemos del terror y la delicia, y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del balcón, cómo corren las nubes al futuro.
¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té. No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel que las tijeras van salvando de lo informe: oh vanidad de creer que se nace o se muere, cuando lo único real es el hueco que queda en el papel, el golem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.

(A una mujer – Julio Cortázar)

17 February 2007

La soledad del corredor de fondo

Filed under: Crítica Literaria — gines @ 12:00 pm
LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO
ALAN SILLITOE
DEBATE
MADRID, 2000. 218pp
Alan Sillitoe es un autor inglés ajeno a cualquier moda que ha sabido mantenerse dignamente desde que publicara su primera novela al final de la década de los 60 y que ha seguido a rajatabla el consejo que le dio Robert Graves en Mallorca al principio de su carrera: ‘Debes escribir sobre el lugar de dónde provienes y de lo que conoces […]’.
Nacido en 1928 en el seno de una familia obrera de Nottingham, donde los libros eran tan extraños como las comodidades, tuvo que abandonar los estudios a los catorce años para trabajar en la fábrica y no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial, al pasar un año en el hospital, que se aficionó a leer y más tarde a escribir.
Hablar de Sillitoe es hablar de realismo social y de literatura denuncia, destilada a través de unos personajes desesperanzados y atrapados en su entorno que nos muestran la miseria de los barrios ingleses de la posguerra. No es de extrañar pues que se le enmarque dentro del movimiento de los ‘jóvenes airados’ de los 50 del que también formaba parte el Nobel William Golding.
‘La soledad del corredor de fondo’ es una colección de relatos –quizá más bien de pequeñas novelas- que adopta el título del primero de ellos. En este se habla del desasosiego de una generación perdida por medio de Colin Smith, que tras ser condenado a un reformatorio por robar en una panadería, el sistema le otorga un voto de confianza al apostar por él como posible ganador de la carrera de fondo organizada entre los distintos correccionales del estado. El director le confiere una serie de privilegios –como salir a correr fuera del recinto- animándole a la reinserción para que sirva de ejemplo al resto de compañeros que ya para entonces le desprecia. Pero el protagonista es un rebelde sin causa y se empeña en abrazar la suerte que le ha tocado vivir resistiéndose a cruzar la raya que le separaría de los de su clase.
Pocas novelas se pueden jactar de un título tan bello y tan bien elegido, porque resume a la perfección el alma de todo el relato, su momento álgido, cuando el joven se enfrenta a sí mismo en el día de la carrera y ha de recorrer en soledad, acompañado tan sólo de sus pensamientos, la distancia que le separa de la meta, de su libertad, y comienza la lucha interior por mantener intacto su orgullo callejero o servir de herramienta al sistema traicionándose a sí mismo.
En 1962 la obra fue llevada al cine con guión del propio autor, que consiguió la difícil tarea de respetar el espíritu original en un medio distinto. La película se engloba dentro del movimiento cultural ‘Free Cinema’ del que el director Tony Richardson fue cofundador y donde lo que prima es la actitud, pues de ella nace el estilo.

(Publicado hoy en la edición impresa de La Opinión de Granada)
Periferia Libros en pdf

16 February 2007

El principe y el mago

Filed under: Parafraseando — gines @ 7:30 pm
Había una vez un príncipe joven, que creyó en todas las cosas menos tres. No creyó en princesas, ni en las islas, ni en Dios. Su padre, el rey, le había dicho que no existian tales cosas. Como no había princesas o islas en los dominios de su padre, y ninguna muestra del dios, el hombre joven creyó a su padre.
Entonces, un día, el príncipe huyó lejos de su palacio y vino a la siguiente tierra. Allí, para su sorpresa, desde cada costa él vio islas, y en estas islas,habia unas criaturas extrañas y maliciosias que él no se atrevió a ponerlas nombre. Como él buscaba un barco, un hombre en un traje de etiqueta se acercó a largo de la orilla.
“Son esas islas verdaderas?” preguntó el príncipe joven.
“Por supuesto son islas verdaderas,” dijo el hombre en traje de etiqueta.
“Y esas criaturas extrañas y maliciosas?”
“Son todas princesas genuinas y auténticas.”
“Entonces Dios también debe existir!”
“Yo soy Dios,” contestó el hombre con reverencia.
El príncipe joven volvió a casa tan rápidamente como pudo.
“Así que ya regresastes a casa,” dijo su padre, el rey.
“Yo he visto las islas, he visto las princesas, he visto Dios,” le contesto con reproche el príncipe.
Al rey no le afecto.
“Ni las islas verdaderas, ni las princesas verdaderas, ni un Dios verdadero, existen.”
“Yo los he visto!”
” Dime cómo se viste Dios.”
“Dios se viste en con traje de etiqueta.”
“¿Fueron remangadas las mangas de su capa por detrás?”
El príncipe recordó que sí. El rey sonrió. ” Ése es el uniforme de un mago. Te engañó.”
Con esto, el príncipe volvió a la siguiente tierra, y fue a la misma orilla, adonde él se reunió de nuevo con el hombre en traje de etiqueta.
“Mi padre el rey me contó quien eres,” dijo el príncipe indignado. “Me engañó la última vez, pero no lo volvera hacer otra vez. Ahora sé que ésas no son islas verdaderas ni princesas verdaderas porque usted es un mago.”
El hombre en la orilla sonrió. “Eres tu quien se engaña, muchacho. En el reino de tu padre hay muchas islas y princesas. Pero tu estas bajo el hechizo de tu padre, así que no puedes verlos.”
El príncipe volvió pensativamente. a casa. Cuando vio a su padre, lo miro en los ojos.
“Papá, es verdad que usted no es un rey verdadero, que es solamente un mago?”
El rey sonrió, y remangó sus mangas detrás.
“Sí, mi hijo, soy solamente un mago.”
“Entonces el hombre en la orilla era Dios.”
“El hombre en la orilla era otro mago.”
“Necesito saber la verdad auténtica, la verdad superior a la magia.”
“No hay una verdad superior a la magia,” dijo el rey.
El príncipe se puso muy triste.
Dijo, “¡Me mataré!”
Con magia el rey hizo aparacer la muerte. Estaba parada en la puerta y llamó al príncipe con señas. El príncipe se estremeció. Recordó a las islas hermosas pero irreales y a princesas irreales pero hermosas.
“Bueno,” dijo el príncipe. “lo puedo aguantar.”
“Ya ves, hijo,” dijo el rey. “Tu también comienzas a ser mago.”

(Cuento extraído de ‘El mago’ – John Fowles)

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