La Sociedad del Duelo

27 November 2007

No he desitjat mai cap cos com el teu

Filed under: Parafraseando — gines @ 11:58 pm

No he desitjat mai cap cos com el teu.
Mai no he sentit un desig com aquest.
Mai no el podré satisfer -és ben cert.
Però no en puc desistir, oblidar-te.
És el desig de la teua nuesa.
És el desig del teu cos vora el meu.
Un fosc desig, vagament, de fer dany.

O bé el desig simplement impossible.
Torne al començ, ple de pena i de fúria:
no he desitjat mai cap cos com el teu.
L’odi, també; perquè és odi, també.
No vull seguir. A mamar, tots els versos!

(No he desitjat mai cap cos com el teu – Vicent Andrés Estellés)

Y si no entendéis alguna palabra he aquí el diccionario de valenciano.

26 November 2007

More than this y el susurro desvelado

Filed under: Parafraseando — gines @ 7:58 pm

(Lost in translation – Sofia Coppola)

23 November 2007

Primera traducción al italiano

Filed under: varios — gines @ 10:35 pm
Hace cinco meses se puso en contacto conmigo una traductora italiana llamada Tiziana Spalla interesada en traducir mis cuentos. Eligió dos: La biblioteca de la vida y El inmortal.
He aquí el comienzo de los dos con el documento entero del primero. El segundo está presentado a un concurso de traducción y no se puede colgar.
Gracias a Valeria Tittarelli por la traducción de las citas de cabecera.

La biblioteca della vita
Mi chiamo Alejandro de Arrieta, sono un modesto contabile del Distretto Federale. Mi considero messicano dalla testa ai piedi. Ho in mano un libro molto strano. Gli do un’occhiata, lo apro dalle ultime pagine e inizio a leggere:
12 agosto 2001. È domenica e ne ho approfittato per visitare la cattedrale, un edificio che sorge accanto ai resti del Tempio Maggiore azteco e che mi ha sempre affascinato. Il terremoto del 1985 distrusse gran parte del centro urbano e neppure la cattedrale riuscì a resistere al disastro.
(…)
(ver pdf)

L’immortale
Non riesco a ricordare il momento esatto in cui mi sono accorto di essere immortale. Forse non è stato un istante preciso ma l’unione di una serie di circostanze, come il fatto che i miei conoscenti di allora mi dicessero più volte che non riuscivano a capire come fosse possibile che, mentre loro invecchiavano, io mantenevo l’aspetto di un uomo di quarant’anni. Credo di avere sempre avuto questa sembianza. Non ricordo com’ero prima fisicamente e non ne ho nessuna certezza grafica. La mia infanzia e la mia giovinezza sono già molto lontane. A volte credo di essere nato così.
(…)

21 November 2007

Blog de Valeria Tittarelli

Filed under: varios — gines @ 12:24 pm
millas.gifSi el otro día anunciábamos la creación de la revista digital ‘En sentido figurado‘ a cargo de la editora Valeria Tittareli, hoy presentamos el nuevo blog de la hermana patafísica.
Bienvenida al espacio virtual.

20 November 2007

Sin título

Filed under: Parafraseando — gines @ 1:53 pm

Tomás nunca se creyó la historia de las líneas paralelas. Estaba convencido de que yendo lo suficientemente deprisa podría sorprenderlas juntas, sin darles tiempo a separarse.
Por eso se hizo maquinista. El más rápido. Su fama era tal que, al anunciarse el proyecto del tren-cohete, nadie dudó de quien debía conducirlo.
El viaje inaugural comenzó superando todas las expectativas. El tren prácticamente volaba. Marchaba tan bien que cuando descarriló nadie pudo encontrar una explicación. Los datos parecían correctos.
En el caos que siguió al accidente nadie pareció reparar en las últimas palabras de Tomás gritando:
– ¡Lo sabía!, ¡Lo sabía!

(Carlos Arnal Vivas)

19 November 2007

La razón

Filed under: Parafraseando — gines @ 1:20 pm


(La razón –Accidents Polipoétics)

18 November 2007

La chica de ayer

Filed under: Parafraseando — gines @ 10:22 pm


Un día cualquiera no sabes qué hora es,
te acuestas a mi lado sin saber por qué.
Las calles mojadas te han visto crecer
y con tu corazón estás llorando otra vez.
Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer
jugando con las flores en mi jardín.
Demasiado tarde para comprender,
chica, vete a tu casa, no podemos jugar.

La luz de la mañana entra en la habitación,
tus cabellos dorados parecen el sol.
Luego por la noche al Penta a escuchar
canciones que consiguen que te pueda amar.

Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer.
Demasiado tarde para comprender.
Mi cabeza da vueltas persiguiéndote.
Mi cabeza da vueltas…

(La chica de ayer – Nacha Pop con la orquesta de RTVE)

16 November 2007

Líneas paralelas

Filed under: Intercuentos — gines @ 9:51 am
No hay cosa que pese más en una maleta que la duda. La dejé en el suelo y me volví con la esperanza de que al menos hubiera venido a despedirme.
Observé la vía. En el otro extremo esperaba el trabajo de mi vida. Respiré hondo, agarré con fuerza la maleta, que ahora parecía pesar aún más, y subí al tren.
Sólo cuando arrancó supe que lo había perdido.

15 November 2007

Noche canalla

Filed under: Parafraseando — gines @ 9:52 pm

Yo no sé si la quise pero andaba conmigo,
me guiaba su risa por la ciudad tan gris.
Ella tenía en su boca colinas de Ketama
y el cielo de sus ojos me pintaba de añil.

Yo vi tantas estrellas como ella puso siempre
en aquel cielo raso como un paño de tul.
Ella llevaba el pelo como la Janis Joplin
y los labios morados como el Parfait-Amour.

La he perdido en un bosque de jeringas brillantes
por donde nos decían que se llegaba al mar;
se fue sobre un caballo de hermosos ojos negros,
por más que yo me muera no la podré olvidar.

Bajo el cielo ceniza me conducen mis piernas.
Esta noche no tengo ni esperanza ni amor.
Sólo queda el calor de mi pobre navaja.
Hoy me he visto la cara de un retrato-robot.

A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir.
En un barrio de muertos me trajeron al mundo.
Esta noche canalla no respondo de mí.

(Noche canalla – Javier Egea)

14 November 2007

Cuento sin moraleja

Filed under: Parafraseando — gines @ 10:07 am

Un hombre vendía gritos y palabras, y le iba bien, aunque encontraba mucha gente que discutía los precios y solicitaba descuentos. El hombre accedía casi siempre, y así pudo vender muchos gritos de vendedores callejeros, algunos suspiros que le compraban señoras rentistas, y palabras para consignas, esloganes, membretes y falsas ocurrencias.
Por fin el hombre supo que habia llegado la hora y pidió audiencia al tiranuelo del pais, que se parecía a todos sus colegas y lo recibió rodeado de generales, secretarios y tazas de café.
-Vengo a venderle sus últimas palabras -dijo el hombre-. Son muy importantes porque a usted nunca le van a salir bien en el momento, y en cambio le conviene decirlas en el duro trance para configurar facilmente un destino histórico retrospectivo.
-Traducí lo que dice- mando el tiranuelo a su interprete.
-Habla en argentino, Excelencia.
-¿En argentino? ¿Y por qué no entiendo nada?
-Usted ha entendido muy bien -dijo el hombre-.
Repito que vengo a venderle sus últimas palabras.
El tiranuelo se puso en pie como es de práctica en estas circunstancias, y reprimiendo un temblor, mandó que arrestaran al hombre y lo metieran en los calabozos especiales que siempre existen en esos ambientes gubernativos.
-Es lástima- dijo el hombre mientras se lo llevaban-. En realidad usted querrá decir sus últimas palabras cuando llegue el momento, y necesitará decirlas para configurar fácilmente un destino histórico retrospectivo. Lo que yo iba a venderle es lo que usted querrá decir, de modo que no hay engaño. Pero como no acepta el negocio, como no va a aprender por adelantado esas palabras, cuando llegue el momento en que quieran brotas por primera vez y naturalmente, usted no podra decirlas.
-¿Por qué no podré decirlas, si son las que he de querer decir? -pregunto el tiranuelo ya frente a otra taza de café.
-Porque el miedo no lo dejará -dijo tristemente el hombre-. Como estará con una soga al cuello, en camisa y temblando de frio, los dientes se le entrechocaran y no podrá articular palabra. El verdugo y los asistentes, entre los cuales habrá alguno de estos señores, esperarán por decoro un par de minutos, pero cuando de su boca brote solamente un gemido entrecortado por hipos y súplicas de perdón (porque eso si lo articulará sin esfuerzo) se impacientarán y lo ahorcarán.
Muy indignados, los asistentes y en especial los generales, rodearon al tiranuelo para pedirle que hiciera fusilar inmediatamente al hombre. Pero el tiranuelo, que estaba-pálido-como-la-muerte, los echó a empellones y se encerró con el hombre, para comprar sus últimas palabras.
Entretanto, los generales y secretarios, humilladísimos por el trato recibido, prepararon un levantamiento y a la mañana siguiente prendieron al tiranuelo mientras comía uvas en su glorieta preferida. Para que no pudiera decir sus últimas palabras lo mataron en el acto pegandole un tiro. Después se pusieron a buscar al hombre, que había desaparecido de la casa de gobierno, y no tardaron en encontrarlo, pues se paseaba por el mercado vendiendo pregones a los saltimbanquis. Metiéndolo en un coche celular, lo llevaron a la fortaleza, y lo torturaron para que revelase cuales hubieran podido ser las últimas palabras del tiranuelo. Como no pudieron arrancarle la confesión, lo mataron a puntapiés.
Los vendedores callejeros que le habían comprado gritos siguieron gritándolos en las esquinas, y uno de esos gritos sirvió más adelante como santo y seña de la contrarrevolución que acabó con los generales y los secretarios. Algunos, antes de morir, pensaron confusamente que todo aquello había sido una torpe cadena de confusiones y que las palabras y los gritos eran cosa que en rigor pueden venderse pero no comprarse, aunque parezca absurdo.
Y se fueron pudriendo todos, el tiranuelo, el hombre y los generales y secretarios, pero los gritos resonaban de cuando en cuando en las esquinas.

(Cuento sin moraleja – Julio Cortázar)

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