Monthly Archives: April 2009

Mecánica de las novelas

Al abrirse la cubierta del libro sonó la alarma. Los personajes tomaron posiciones mientras el prologuista entretenía al lector, que no tardó en doblar la esquina del primer capítulo. Allí apareció el héroe de la historia recolocándose todavía la vestimenta ante lo imprevisto de la lectura.
Una vez más, recitó de memoria su papel sin dejar de mirar de reojo el borde de la hoja, desconfiado de que el próximo figurante estuviera preparado para hacer su entrada.
No hubo ningún problema. Nada más adentrarse en la siguiente página apareció el villano exponiendo sus intereses, siempre antagónicos de los del que acababa de abandonar el escenario que componían aquellas dos planas abiertas.
Ante lo extenso y elaborado del discurso, los demás intérpretes respiraron aliviados al tener tiempo de vestirse como era debido, repasar sus papeles e incluso fumarse algún que otro pitillo para aplacar los nervios.
En el momento en que el bellaco estaba a punto de abandonar el marco de la lectura, el autor ya había ordenado correctamente a todos los actores lanzándolos a escena como el que empuja a unos paracaidistas desde un avión.
Uno tras otro, fueron desarrollando la historia que acabó otra vez con la muerte del rufián a manos del héroe.
Apenas cerrado el libro, cuando el elenco todavía estaba felicitándose por la enésima representación de la novela, el prologuista dio la voz de alerta. Alguien había abierto de nuevo la cubierta del libro.

Las manos

Mi mano se encontró con la de aquella desconocida entre las paradas de Entença y Hospital Clínic. Aquejado de una vergüenza infinita, no me atreví a mirarla de reojo hasta cuatro paradas después, justo en el momento en que me di cuenta de que había pasado la mía.
Me levanté de improviso pensando que la inesperada unión se truncaría, pero ella me siguió sin soltarse. Como dos colegiales, llegamos hasta la puerta y evitando el reflejo en el cristal, esperamos a que el tren se detuviera.
Tomé la iniciativa. Con un ligero apretón le indiqué que me siguiera hasta la terraza de un bar. Nos sentamos en la misma mesa. Ella pidió café, yo cerveza. Ninguno rompió el silencio y, aunque nuestras palmas permanecían unidas, nuestras miradas seguían sin cruzarse.
A la hora de pagar, y ante la ausencia de presentaciones, pedimos cuentas por separado dirigiéndonos de la misma forma al desconcertado camarero.
Fue ella la que tomó entonces el control. Me arrastró de la mano hacia un paseo por la avenida de Gaudí donde una paloma suicida hizo que levantara los brazos y casi provoca la ruptura de nuestro enlace y del mutismo que comenzaba a parecer pactado.
Durante horas anduvimos juntos. Elegimos los mismos caminos, las mismas tiendas, el mismo restaurante.
Fue una decisión unilateral la de vivir en mi casa. Recuerdo con cariño la primera noche en que el pudor hizo que nos ducháramos por turnos; mientras uno estaba debajo del agua, el otro esperaba paciente al otro lado de la cortina.
Tenemos dos hijos. A uno le puse yo el nombre, el del otro lo desconozco. En cuanto reúna el valor suficiente, le pediré a Carlitos que pregunte a su madre por el suyo y el de su hermano.

Girl From The North Country


Well, if you’re travelin’ in the north country fair,
Where the winds hit heavy on the borderline,
Remember me to one who lives there.
She once was a true love of mine.

Well, if you go when the snowflakes storm,
When the rivers freeze and summer ends,
Please see if she’s wearing a coat so warm,
To keep her from the howlin’ winds.

Please see for me if her hair hangs long,
If it rolls and flows all down her breast.
Please see for me if her hair hangs long,
That’s the way I remember her best.

I’m a-wonderin’ if she remembers me at all.
Many times I’ve often prayed
In the darkness of my night,
In the brightness of my day.

So if you’re travelin’ in the north country fair,
Where the winds hit heavy on the borderline,
Remember me to one who lives there.
She once was a true love of mine.

(Girl From The North Country – Bob Dylan)

Tercera lectura en el Salón de las Letras

Javier Bozalongo
Presenta: Ángel Talián
Coordina: Carmen Córdoba

Lunes, 27 de abril
21:30 h
Bar Salão (Plaza Romanilla, trece)

Duermevela
Ahora que no dormimos como antes,
y en el silencio oscuro contemplamos al otro
cual espectro nocturno atizando vigilias.

Ahora que los años nos hicieron mayores
sin cedernos a cambio aprendizaje alguno.

Ahora que los años nos hicieron más fuertes
cuando apenas tenemos ya de quien defendernos.

A tu lado ya sé que tendré nueva luz.
Enigmática luz, tan clara y pura
que tan sólo se ve en lo que desvela.

Gran mesa redonda alrededor del relato


Con lo mejorcito del relato en España: Andrés Neuman, Jesús Ortega y Fernando Valls.
Ayer, en uno de los últimos actos de la feria del libro de Granada, dos ‘monstruos’ del relato (el recién galardonado premio Alfaguara y uno de los críticos literarios más reputados de España), hablaron en una mesa redonda acerca de la actualidad del relato breve. Todo ello deliciosamente dirigido por el no menos ‘monstruo’ Jesús Ortega.
Todos los que estuvimos allí disfrutamos con vuestras palabras.
Felicidades a los tres.

Segunda lectura: Ginés S. Cutillas

GINÉS S. CUTILLAS
(Cuentista)

Notas Falsas
Eligió la melodía con cuidado. Debía ser lo suficientemente pegadiza e inusual. Al día siguiente, en la oficina, se pasó toda la mañana silbándola al oído de su compañero.
Cuando por la noche llegó su mujer a casa tarareándola, se confirmaron sus sospechas.
Ginés S. Cutillas.

El ciclo Completo: Salón de las Letras.

Presenta: Carmen Córdoba y Cristina García Morales.
Lunes, 20 de abril de 2009
21.30 h
Bar Salão (Plaza Romanilla, Granada)

Primera lectura en el Salão

JUAN ANDRÉS GARCÍA ROMÁN
(Poeta)
Presenta: Carmen Córdoba

PAPIROFLEXIA O PAZ

Te pasas toda la tarde hablándome de un insecto:
sus élitros, sus membranas, sus ocelos;
intento advertir la relación entre eso y lo que vivimos,
aunque quizás tu poema sólo trata de volar.


Lunes, 13 de abril 2009
21.30 h
Bar Salão (Plaza Romanilla, Granada)