Monthly Archives: May 2009

Wilco en Granada

El 27 de mayo Wilco pasó por Granada. Ni la final de la Champions hizo desistir a los seguidores de este pedazo de grupo que dió una lección de música y que estampó una sonrisa en la cara de todos los presentes en una noche mágica.

CRISTINA GARCÍA MORALES


CRISTINA GARCÍA MORALES
(Cuento)

Presenta: Jesús Ortega

21.30 h. 1 de Junio.
Salão (Plaza Romanilla 13, Granada)


Duermevela

En las fases de sueño ligero, la Bella Durmiente rememora una y otra vez a Calderón. Su última obra ha cautivado a todas las doncellas de la Corte. Se reparten los papeles y leen en voz alta en sus aposentos y junto al lago, acompañándose en ocasiones con una lira. Discuten porque todas quieren ser Rosaura, cegadas ante su rebeldía: ponen la voz grave y arrugan las cejas, declamando hasta la extenuación; hincan las rodillas en el suelo, golpean las paredes y corren de un lado a otro apretándose el pecho con las manos. “Es como Juana de Arco, pero sin careto de cabacha reprimida”, se dicen, y hacen que los peines son espadas y las cortinas el bosque.

La Bella Durmiente, en cambio, nunca quiere ser Rosaura, aun apreciando su brío y su desenfado sexual. Se pide siempre el papel de Segismundo. “Belli, tía, pero si es un segregado abocado al crimen”. Pero ella se va al centro del salón, fija los ojos en el horizonte y comienza su parlamento. Le han dicho que cada vez le salen los ay y los mísero de mí más logrados, como si le vinieran de más hondo de la garganta. “Belli, tienes que pedirle a tu padre que traiga a Pedro al palacio”, le dicen entre suspiros. “Tan guerrero y tan temeroso de dios, tan poeta y al mismo tiempo tan hombre…”

La Bella Durmiente se despide flojito, como si el corazón le pesara, y vuelve a su cama de cristal en al última almena. Se cepilla el pelo, que tiende concienzudamente en la almohada, y se colorea los labios, que deja entreabiertos y un poco salientes. Piensa que después de tantos años esperándolo, cuando el príncipe llegue no se limitará a un besito, pues empiezan a dolerle las rodillas de tenerlas siempre juntitas; así que últimamente también se afloja el corpiño y deja una pantorrilla descubierta. Entonces piensa en Segismundo, en que ella es cada vez menos hermosa, en que toda la vida es sueño y los sueños sueños son, y así, poco a poco, se queda dormida.

Carpe tempus

“La inmortalidad se alcanzará cuando se deje de medir el tiempo. Como invento humano que es, si lo ignoramos los cuerpos no envejecerán”. Así acababa el informe de los sabios, reunidos por petición del rey, para desentrañar el misterio de la vida eterna.
La ley dictada en consecuencia fue la invalidación de todo aquel aparato útil para medir lo que se pretendía destruir: el tiempo. Los relojes fueron arrancados de las muñecas y los bolsillos de los ciudadanos, de las paredes de los campanarios y las casas. Aquellos que eran de sol se anularon simplemente arrancando el gnomon que proyectaba la sombra.
Después de dos días sin fallecer nadie, llegó la noticia de la defunción del viejo Elías. El rey exigió una explicación, lo que llevó a los sabios a reunirse de nuevo durante toda la noche. Al día siguiente, con el cansancio evidente en sus rostros, salieron del claustro y se enfrentaron al monarca: “Hay que comunicar a todo el mundo que lo hemos detenido”.

El origen del mal

El origen de la epidemia fue un hombre del campo. Se levantó un buen día y mientras se desperezaba, miró al Sol y sonrío tan abiertamente que contagió su buen humor a la familia, la cual no tardó en hacer lo mismo con la gente de su entorno cotidiano. Poco a poco, la alegría llegó a la ciudad a través de los caminos más insospechados. A veces, eran personas del pueblo en sus días de compra, otras, por jornaleros que dejaban el campo con el optimismo recién inyectado para llegar a la urbe con ánimo de quedarse.
El virus se apoderó de la metrópoli y se propagó a las ciudades más cercanas. Pronto, todo el país gozó del mejor humor que nunca había conocido. La gente era tan feliz que se olvidaba de ir a trabajar y perdía el día en los campos, cerca de los ríos, con la familia, con los amantes…
La maquinaria industrial se detuvo. Los transportes dejaron de funcionar. Ya no urgía desplazarse de un sitio a otro.
En el gobierno, un grupo de funcionarios que no había estado en contacto con el brote, optó por erradicar la enfermedad para que todo volviera a la normalidad. Buscaron el origen del mal: el hombre de campo que un buen día sonrió al Sol. Lo encerraron durante dos meses en una celda sin ventanas y sólo cuando dejó de sonreír lo devolvieron a su entorno. La melancolía surcó el mismo camino que antes había recorrido la plaga.
El país vuelve a ser productivo, los transportes puntuales. Ya nadie sonríe.

Vivir escribiendo, escribir viviendo

“Escritor no es quien escribe para luego marcharse a vivir, sino quien no puede entender el hecho de vivir sin estar escribiendo.”

“Escribir no es la respuesta ni tampoco la pregunta. Es la respuesta que no se da a la pregunta que no se ha formulado.”

“No hay que confundir el silencio del sabio con el silencio del tonto, aunque suenen igual.”

“La pereza de la edad comienza a pesarnos el día en que uno se plantea lo trabajoso que resultaría volverse a enamorar.”

“El pasado acostumbra a esperarnos siempre, pero por detrás.”

(Del libro ‘Electrones’, Cuadernos del vigía – Carlos Marzal)

El viaje

Esta mañana la carretera era ancha. El sol golpeaba en el parabrisas y los demás coches jugaban a adelantarme para luego dejarse adelantar. La brisa se colaba por las ventanillas, la música de la radio…
Las áreas de descanso se agolpaban a la derecha de la gran alfombra gris. No faltaban gasolineras ni restaurantes cada pocos kilómetros. El trayecto lleno de curvas y de desniveles, como una gran montaña rusa.
De copiloto ella, siempre sonriente.
Al mediodía hemos llegado al peaje. Ha aparecido de la nada para instaurarse justo en medio de la autopista. La chica se bajó del coche y se negó a seguir el viaje y creo –esto no podría asegurarlo- que alguien ha sacado bolsas del maletero. A partir de entonces noté un descenso en el rendimiento del vehículo.
Tardé en darme cuenta de que las salidas han ido menguando en cantidad y calidad. La autopista propone cada vez vías más banales y destinos más absurdos.
El tráfico también se ha reducido y los autos parecen ahora más viejos.
La tarde muere.
Ya no hay salidas ni curvas ni áreas de descanso. Hace tiempo que no veo gasolineras.
El freno no responde. Los faros titubean y dejan de alumbrar a intervalos la infinita y estrecha línea recta que se hunde en la noche.

Mario


(‘No te salves’- Mario Benedetti. Extracto de ‘El lado oscuro del corazón’)

Dicen que los genios se van de tres en tres. Por aquello de llegar entre risas al cielo supongo. En pocos días se ha ido Antonio Vega y ahora uno de los poetas más populares del último siglo. Benedetti supo acercarnos con sus poemarios de oficina el amor cotidiano, el que está tan cerca de nosotros. Aún hoy, cuando me preguntan que novela me hubiera gustado escribir, sigo respondiendo ‘La tregua’.
Adios maestro. Ahora estarás con tu Luz.

Andrés Neuman en el Salón de las Letras

ANDRÉS NEUMAN
(Cuento)


(Foto: Daniel Mordzinski, de www.andresneuman.com)

Presenta: Ginés S. Cutillas

El espía
Antes de recibir el tiro de gracia de sus perseguidores, en el instante en que expectoró su primera sangre con la mirada fija en aquellos zapatos (de un horrible marrón claro, como no pudo dejar de advertir), bajo la amenaza de aquel cuero dispuesto a propinarle otro puntapié, tras haber sido capturado en las cocheras mientras intentaba darse a la fuga desesperadamente, el espía se sintió atravesado por una convulsión distinta: el deseo de vengarse de sus enemigos contándoles la verdad; pues, ya que no podría alcanzar la libertad ni la supervivencia, al menos utilizaría a sus verdugos para escapar del más inhumano de todos los tormentos, el de morir con la carga de un secreto jamás revelado.

NEUMAN, A., Alumbramiento. Páginas de Espuma, Madrid, 2006.

Bar Salão (Plaza Romanilla 13, Granada)
21.30 h.
Lunes, 18 de mayo