Monthly Archives: May 2011

Las manos traducido al griego

He recibido una grata sorpresa por correo electrónico. Konstantinos Paleologos, profesor de literatura española y traducción literaria en la Universidad de Aristóteles de Salónica, utiliza mis textos para impartir sus clases. El primer texto traducido por sus alumnos ha sido Las manos, microrrelato que aparece en Un koala en el armario. Además saldrá publicado en una prestigiosa revista literaria de Salónica. Gracias a Konstantinos por hacerme partícipe, en cierta manera, de sus clases.

Pongo aquí abajo el texto que me ha enviado del microrrelato traducido:

Τα χέρια

του Χινές Σ. Κουτίγιας

Το χέρι μου συναντήθηκε με το χέρι εκείνης της άγνωστης ανάμεσα στις στάσεις Εντένσα και Οσπιτάλ Κλινίκ. Νοιώθοντας απέραντη ντροπή δεν τόλμησα να την κοιτάξω ούτε με την άκρη του ματιού μου παρά μόνο τέσσερις στάσεις πιο κάτω, ακριβώς τη στιγμή που συνειδητοποίησα ότι είχε περάσει η δική μου.
Σηκώθηκα απότομα ενώ σκεφτόμουν ότι η ανέλπιστη επαφή θα διακοπτόταν, όμως εκείνη με ακολούθησε δίχως να αφήσει το χέρι μου. Σαν δυο σχολιαρόπαιδα, φτάσαμε ως την πόρτα και, αποφεύγοντας την αντανάκλασή μας στο τζάμι, περιμέναμε να σταματήσει ο συρμός.
Πήρα την πρωτοβουλία. Σφίγγοντάς της ελαφρά το χέρι, της υπέδειξα να με ακολουθήσει μέχρι τα τραπεζάκια ενός καφέ. Καθίσαμε στο ίδιο τραπέζι. Εκείνη ζήτησε καφέ, εγώ μπίρα.
Κανείς δεν έσπασε τη σιωπή και παρόλο που οι παλάμες μας παρέμεναν ενωμένες, τα βλέμματά μας εξακολουθούσαν να μην διασταυρώνονται.
Όταν ήρθε η ώρα να πληρώσουμε, και ελλείψει συστάσεων, ζητήσαμε ο καθένας χωριστά το λογαριασμό, απευθυνόμενοι με τον ίδιο τρόπο στον σαστισμένο σερβιτόρο.
Ήταν εκείνη που πήρε τότε τον έλεγχο. Με τράβηξε από το χέρι για μια βόλτα στη λεωφόρο Γκαουντί, όπου ένα περιστέρι καμικάζι μ’ έκανε να σηκώσω απότομα τα χέρια μου στον ουρανό και παραλίγο να διακόψω την ένωσής μας και τη σιωπή που πλέον είχε αρχίσει να μοιάζει συναινετική.
Περπατήσαμε μαζί για ώρες. Διαλέξαμε τους ίδιους δρόμους, τα ίδια μαγαζιά, το ίδιο εστιατόριο.
Ήταν μονόπλευρη απόφαση να μείνουμε σπίτι μου. Θυμάμαι με τρυφερότητα την πρώτη νύχτα που από ντροπή κάναμε ντους χωριστά· ενόσω ο ένας ήταν κάτω από το νερό, ο άλλος περίμενε υπομονετικά από την άλλη μεριά της κουρτίνας.
Έχουμε δύο παιδιά. Του ενός το όνομα το διάλεξα εγώ, του άλλου το αγνοώ.
Μόλις βρω το απαραίτητο θάρρος, θα ζητήσω από τον Καρλίτος να ρωτήσει στη μητέρα του και το δικό της και εκείνο του αδελφού του.

Entrevista en Internacional Microcuentista

Hoy se publica una entrevista que me hizo Martín Gardella en la revista Internacional Microcuentista (Revista de microrrelatos y otras brevedades).
Pego aquí el texto:

Ginés S. Cutillas nació en Valencia, España, en 1973. Actualmente vive en Barcelona. Es ingeniero informático por la Universidad Politécnica de Valencia y licenciado en Documentación por la Universidad de Granada. Es autor de los libros ‘La biblioteca de la vida’ (Fundación Drac, 2007) y de ‘Un koala en el armario’ (Cuadernos del Vigía, 2010). Su obra ha aparecido también en varías antologías de relatos y microrrelatos, como ‘Ficción sur’ (Traspiés, 2008), ‘A contrarreloj II’ (Hipálage, 2008), ‘Por favor, sea breve 2’ (Páginas de espuma, 2009), ‘Sólo cuento II’ (UNAM, 2010) o ‘Velas al viento’ (Cuadernos del vigía, 2010). Entre los galardones que ha recibido se encuentran el Premio Internacional de Minicuento El Dinosaurio 2007 (Feria del libro de La Habana), el de la Feria del libro de Granada 2006, el de relatos de la Fundación Drac 2007 y el microrrelatos Literatura Comprimida 2006. Fue finalista del VII Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España en 2010. Es miembro del Colegio Patafísico de Granada.

IM: ¿Cómo y desde cuando nació tu pasión por el microrrelato?
GC: Empecé a escribir microrrelatos hace siete años, a raíz de abrir mi blog. Hasta entonces me había dedicado al relato y a alguna novela fallida. Enseguida comprobé que los textos que mejor funcionaban en internet eran aquellos que se podían leer de un pantallazo, dicho en papel, aquellos que cabían en una página o dos. En aquella época, por motivos laborales, no le podía dedicar todo el tiempo que hubiera deseado a la literatura. Encontré en el microrrelato la distancia exacta para seguir escribiendo, para seguir viviendo la literatura que es, al fin y al cabo, un modo de vida, al menos así la entiendo yo.

IM: Como escritor, ¿qué elementos consideras que debe tener un microrrelato para ser eficaz?
GC: Un microrrelato debe sacudir al lector, sacarlo de su indiferencia. El que no consiga esto, el que no se agarre a la memoria como una sanguijuela (los mejores microrrelatos se recitan de carrerilla) es que no funciona y no pasará la prueba del olvido.
Aquí entra en juego cada palabra que el autor coloca con precisión en la maquinaria que forma un microrrelato, desde la primera frase que debe atrapar al lector en la red que forman sus líneas, pasando por el cuerpo que lo debe conducir por sus curvas sin tropiezos, hasta el final, donde se ha de resolver el misterio, donde todo cobra sentido.

IM: Más allá de la longitud de los textos, ¿qué diferencias y similitudes crees que existen entre tus libros “La biblioteca de la vida” y “Un koala en el armario”?
GC: La diferencia más evidente, como mencionas, es el género. El primero es de relatos y el segundo de microrrelatos. Nada que ver. Las técnicas son muy distintas. Aparte de esto, y ya a nivel más personal, el primer libro es una obra de aprendizaje, una obra en la que homenajeo a mis grandes maestros y también la puerta o el camino a una obra más madura como fue “Un koala en el armario” que se fue gestando a la vez que “La biblioteca de la vida”. Quizá el primero es más ingenuo, un libro donde cuatro relatos de corte clásico dan pistas de lo que puede ser el mundo que habito, mi mundo. El segundo es la reafirmación de una forma particular de ver la vida, la reafirmación del prisma con el que la miro.


IM: Tus microrrelatos se destacan por moverse fundamentalmente en el mundo de lo fantástico ¿Cuáles han sido tus influencias en este sentido?

GC: Es difícil distinguir los autores que me han influido directamente en este género pues muchos de ellos ni siquiera son escritores de microrrelatos y los que han escrito alguno, muchas veces ni siquiera sabían que aquello en lo que estaban trabajando tenía esa etiqueta.
En lo que se refiere a las temáticas y a lo fantástico, entre los primeros autores que han marcado mi estilo –los de mi infancia– están sin duda Poe, Hoffman, Verne y Lovecraft. Ya en mi juventud: Cortázar, Borges, Stevenson, Greene, Miller, Dostoievski, Conrad… Y cuando fui consciente de que quería ser escritor, me adentré en Calders, Zweig, Carver, Fowles, Coetzee, Capote, Mrożek, Dahl, Vian…

IM: ¿Por qué crees que se ha producido el auge reciente de la microficción?
GC: El auge de internet y de los blogs especializados tienen mucho que ver, además de, como te he comentado antes, de la extensión ideal de un texto. Es imposible leer una novela o un texto largo en un monitor, pero leer un microrrelato o una noticia es relativamente fácil (asociándolo muchas veces a un momento de relax en el trabajo), y si además te gusta compartirlo con la gente a la que le puede interesar es casi inmediato, creando un flujo de información exponencial. A nadie se le ocurre enviar una novela por internet, pero sí un enlace a un microrrelato o a una noticia que te ha resultado curiosa.

IM: Como lector, ¿cuáles dirías que son los libros o autores infaltables en una biblioteca de un escritor que se quiere dedicar a la microliteratura?
GC: Para la gente que quiera introducirse en el género, yo comenzaría con los pequeños textos dilucidadores que Borges, Cortázar, García Márquez, Kafka, Cocteau, J. R. Jiménez o Bioy Casares aislaron de su obra y pusieron título sin saber muy bien que era aquello.
Continuaría estudiando lo que para mí son los pilares clásicos, los que empiezan a esbozar las reglas del género: Arreola, Denevi, Torri, Piñeira, Monterroso…
Y después, si quieren ver las evoluciones y/o mutaciones del género, seguiría con los que experimentan, como el inclasificable Mrożek que juega a hibridar géneros o los maestros de la metaliteratura y de las travesuras literarias, aquellos que introducen ciertas variaciones: Aub, Gómez de la Serna, Bierce…
Si nos interesa lo que se hace hoy en día, hablaríamos de autores contemporáneos de ambos lados del Atlántico. A este lado: Millás con sus “Articuentos” amables (que no siempre llegan a ser del todo microrrelatos pero sí que crean sus propios mundos y tocan magistralmente la mayoría de los temas propios del género: espejos, dobles, angustias, trucos finales…), Olgoso con su inquietante “Astrolabio” o su máquina de languidecer, o el reciente y divertido “El perro que comía silencio” de Isabel Mellado (aunque es chilena la cuento como nuestra), cualquiera de Hipólito G. Navarro, por no hablar de los ya instaurados “Los males menores” de Luis Mateo Díez o “Días imaginarios” de José María Merino. En el otro lado: Brasca, Lagmanovich, Pacheco, Valenzuela…
Si me centro en escritores que están empezando en el mundo de los blogs o de los premios literarios que no tienen (aún) libro propio: Javier Puche, Jesús Esnaola, Isabel González González…
Y si nombramos antologías actuales: “Galería de Hiperbreves” del Círculo Cultural Faroni, “Velas al viento” de Fernando Valls (con su blog “La nave los locos” que descubre constantemente a practicantes en la materia, lo mismo que vuestra revista) o “Por favor, sea breve” de Clara Obligado (en cualquiera de sus dos partes) son buenos ejemplos de la vitalidad del género.
Son los primeros que se me ocurren, seguro que me he dejado autores, blogs y libros. Mis disculpas.

IM: Tu libro “Un koala en el armario” ha sido finalista del VII Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España en 2010. ¿Qué consejo le darías a los microrrelatistas que recién comienzan?
GC: Como bien dices, el Setenil es un concurso de relatos, y mucha gente cree todavía que el relato incluye al microrrelato. No estoy de acuerdo en absoluto. Era evidente que el koala no iba a ganar un concurso de relatos, pero agradezco de corazón al jurado que lo incluyeran entre los finalistas para dar ese toque de atención al mundo para que se den cuenta de que se están haciendo cosas nuevas, de que hay suficiente calidad y suficiente cantidad de gente que está desarrollando el género. Desde aquí insto a que alguna institución de envergadura en el ámbito del español cree un concurso exclusivamente de microrrelato para instaurarlo definitivamente como género independiente. Siempre he pensado que el koala se coló en ese premio, pero también pienso que el jurado sabía lo que se hacía.
¿Mis consejos a los nuevos microrrelatistas? Que dejen de imitar las viejas fórmulas, que abran caminos nuevos, que inventen su propio estilo, que investiguen, y sobre todo, si realmente se quieren dedicar al microrrelato o a la literatura en general, que mantengan bien abiertos los ojos y que lleven siempre papel y bolígrafo encima. Si eres escritor, lo eres comprando el pan, paseando al perro, viajando en metro o en el vestuario del gimnasio, sobre todo en el vestuario del gimnasio.

IM: Además de la literatura, ¿qué otras cosas te apasionan?
GC: El cine y la música principalmente. Aunque entiendo que para escribir bien, para hacer bien cualquier cosa, un autor debe mamar de todas las artes. Toda fuente es susceptible de ser transformada en idea y, mediante las vías de expresión y las herramientas que el autor elija, ser implementada en obra. Y creo que ahí es realmente donde reside la belleza de crear algo. Todos los autores que admiro no sólo se han formado en la disciplina que han destacado sino que además han estudiado todas las corrientes que tenían a su alrededor, inventándoselas muchas veces si no les convencía las que había. Eso son para mí los genios: los que sintetizan el mundo que les rodea y se lo llevan a su terreno.

Un libro: ¿Uno sólo? No me atrevo.
Una serie televisiva: Las que recuerdo con verdadero cariño son las de mi infancia: La fuga de Logan, Galáctica o el Gran héroe americano, todas con una gran dosis de imaginación y quizá de inocencia. Aunque no me he atrevido a verlas de nuevo. Están bien donde están.
De las actuales, he de reconocer que me enganché en su época a Friends: grandes guiones y golpes de humor.

Una canción: Depende del estado de ánimo: She’s a rainbow de los Rolling si estoy pletórico, Perfect day de Lou Reed o Sweet Caroline de Neil Diamond si estoy melancólico, cualquiera de Bowie o de los Beatles en cualquier momento…
Un equipo de fútbol: No me gusta el fútbol pero siempre me alegra que gane el Valencia.
Una comida: Como buen valenciano, cualquier arroz bien hecho.
Una ciudad: Valencia como origen, Barcelona para vivir, Madrid de paso, Granada para los reencuentros, Berlín como refugio.
Una alegría: Los buenos amigos.
Un hallazgo: The girl from the north country.

Ahora más que nunca: Los tiempos están cambiado

Venid gente , reuníos,
Donde quiera que estéis
y admitid que las aguas
han crecido a vuestro alrededor
y aceptad que pronto
estaréis calados hasta los huesos,
si creéis que estáis a tiempo
de salvaros
será mejor que comencéis a nadar
u os hundiréis como piedras
porque los tiempos están cambiando.

Venid escritores y críticos
que profetizáis con vuestra pluma
y mantened los ojos bien abiertos,
la ocasión no se repetirá,
y no habléis demasiado pronto
pues la ruleta todavía está girando
y no ha nombrado quién
es el elegido
porque el perdedor ahora
será el ganador más tarde
porque los tiempos están cambiando.

Venid senadores, congresistas
por favor oíd la llamada
y no os quedéis en el umbral,
no bloqueéis la entrada,
porque resultará herido
el que se oponga,
fuera hay una batalla
furibunda
pronto golpeará vuestras ventanas
y crujirán vuestros muros
porque los tiempos están cambiando.

Venid padres y madres
alrededor de la tierra
y no critiquéis
lo que no podéis entender,
vuestros hijos e hijas
están fuera de vuestro control
vuestro viejo camino
está carcomido,
por favor, dejad paso al nuevo
si no podéis echar una mano
porque los tiempos están cambiando.

La línea está trazada
y marcado el destino
los lentos ahora,
serán rápidos más tarde
como lo ahora presente
más tarde será pasado
el orden
se desvanece rápidamente
y el ahora primero
más tarde será el último
porque los tiempos están cambiando.

(The times they are a-changin’ – Eddie Vedder cantando a Dylan).